Regalos · Reyes
Regalo de Reyes para tus padres o tu abuela, aunque lo compres el 5 de enero
Por Adriana, fundadora de Heirleaf · Publicado el 30 de octubre de 2026

Si tus padres o tu abuela ya lo tienen todo, regálales algo que no haya que guardar en un armario: una tarde contigo, una foto de la familia bien enmarcada, o que te cuenten su vida. Varias de estas ideas se preparan la noche del 5 de enero, porque no dependen de ningún paquete.
Abajo van siete, cada una con para quién no es. Una de ellas es lo que hacemos en Heirleaf, y está dicha como lo que es.
1. Una comida o una tarde, con la fecha puesta
Escribe en una tarjeta el día, el sitio y la hora: una comida en el restaurante de siempre, una tarde de cine, un paseo con merienda. El regalo es la fecha, no el vale. Un «cuando quieras» se queda en el cajón.
Cuesta lo que cueste el plan, y la tarjeta se escribe la misma noche del 5.
No es para quien vive lejos de ti: un plan que depende de un viaje se aplaza hasta que se olvida.
2. Una foto antigua, restaurada y enmarcada
Busca la foto de su boda o de su primera casa, llévala a una tienda de fotografía para que la limpien y la amplíen, y ponle un buen marco. Pregunta el plazo antes: si no llega para el 6, regala el marco con una nota y la foto entra en cuanto esté.
No es para quien ya tiene las paredes llenas: pregúntale antes, como quien no quiere la cosa, dónde la pondría.
3. Pasar sus fotos, diapositivas o vídeos a digital
Las diapositivas y las cintas de vídeo se estropean con los años, y casi nadie tiene ya con qué verlas. Hay tiendas y servicios que las digitalizan por unidades; el plazo suele ser de semanas, así que el regalo del día 6 puede ser la caja ya ordenada y el encargo pagado.
Lo mejor viene después: mirarlas juntos en la televisión y preguntar quién es cada uno.
No es para quien no las va a mirar en una pantalla. Entonces, mejor un álbum impreso con las veinte mejores.
4. Una tarde para enseñarle algo del móvil
Hacer una videollamada, mandar una foto al grupo de la familia, agrandar la letra. Son dos horas con paciencia y un regalo que se usa todas las semanas. Déjale los pasos escritos a mano en una hoja, para cuando no estés.
No es para quien no quiere aprender: una lección que nadie ha pedido no es un regalo.
5. Lo que ya usa, pero en bueno
Su colonia de siempre, el café que le gusta, unas zapatillas de casa iguales a las que ya se le han gastado. No sorprende, pero se usa, y a mucha gente mayor eso le gusta más que una sorpresa.
No es para quien espera un detalle pensado. Entonces, acompáñalo de una nota con un recuerdo vuestro.
6. Hacerle tú las preguntas, en la sobremesa del día 6
Es gratis y no hay que comprar nada. Elige tres o cuatro preguntas sobre su vida y házselas tú con el roscón, una cada vez, sin prisa.
Tenemos treinta preguntas para hacerles a tus abuelos, con una parte pensada para el día de Reyes, y otras cuarenta para tu madre, para tu padre y para tu abuela. Todas se imprimen sin dejar el correo.
No es para quien se cierra si se siente entrevistado: entonces, una sola pregunta y una foto antigua encima de la mesa.
7. El libro de su vida, contado por ellos
Es lo que hacemos en Heirleaf. Tu madre, tu padre o tu abuela responde preguntas sobre su vida, hablando o escribiendo, desde el móvil y a su ritmo, y con sus respuestas se compone un libro, palabra por palabra. Nadie las reescribe.
Así suena una respuesta en nuestro libro de muestra. A «¿Cuál es el primer recuerdo que tienes?», la narradora contestó: «Un vestido azul con lunares que me hizo mi madre para la feria. Tendría yo cuatro años y no me lo quería quitar ni para dormir.» Carmen García Ruiz es una narradora inventada; la pregunta es una de las del libro, tal cual.
Lo que se regala es un código, así que se puede comprar la noche del 5: regálaselo para Reyes.
No es para quien no quiere hablar de su vida, ni para quien quiere tener un libro en las manos el día 6: el libro se escribe después, a su ritmo.